Familia politica

Cuando un matrimonio comienza su vida en común, ambos se enfrentan a una nueva cultura totalmente diferente a la cual fueron educados y es la de su cónyuge. Por lo que es muy común que se presenten conflictos entre ellos debido a las diferentes culturas de las cuales provienen y se requiere de un esfuerzo especial para aceptar situaciones  que en muchas ocasiones no son afines a sus costumbres ni modos de pensar.
Por lo que es común escuchar frases como: “yo me caso con él y no con su familia”, “no me importa que mi suegra no me quiera, yo me caso con su hijo y no con ella”, e infinidad de comentarios que se hacen cuando no se tiene una buena relación con la familia política, y todavía es peor cuando uno se casa y cree que nuestro conyugue va olvidarse de su familia de origen para dedicarse en cuerpo y alma a uno, y no es así.
Nos preguntamos qué sucede en los matrimonios que hay momentos en los que la suegra,  cuñados o algún integrante de nuestra familia política se vuelven en alguien incómodo que es el centro de discusiones y peleas con nuestro conyugue. Quizás nunca pensamos que al casarnos era con el paquete completo, el cual incluye a los suegros y cuñados, más los agregados, pero uno elige a su pareja, más no a la familia de ésta.
Pero no sería tan complicado entender las relaciones familiares si la comprensión y la tolerancia estuvieran presentes en nuestras vidas, y más si recordáramos  la lectura de Efesios 5,31: “Por eso dejará el hombre a su padre y se madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne”. Cabe señalar que en ningún momento el objetivo es  olvidar a los padres, sino que el esposo (a) sea prioridad junto con los hijos (si los hay).
Si tuviéramos en cuenta lo anterior seguramente se evitarían muchas discusiones y resentimientos, por lo que sería más sencillo aceptar los valores que el cónyuge posee y que han sido inculcados por la educación que ha recibido de sus padres o el apego que se puede tener con ellos.
A esto se le puede agregar que los padres a veces no aceptan, ni entienden que su hijo (a) al casarse ha formado una nueva familia y que por ende se han independizado y es con su pareja con quien debe de resolver su vida y tomar las mejores decisiones.
Muchos de los problemas que se presentan con la familia política inician cuando uno o ambos cónyuges  platican sus problemas de pareja con algún integrante de su familia de origen (padre, madre o hermano), dando pie a que se den resentimientos, corajes, malos entendidos en contra del yerno o nuera.
Por lo que en esos casos se podría aplicar la frase “la ropa sucia se lava en casa”, porque cuantas veces no hemos visto que los esposos se pelean y discuten, y al corto tiempo andan como si nada o resolvieron sus conflictos a las primeras de cambio y los suegros a quienes les contaron los problemas se quedaron con resentimiento y/o coraje contra el que a tratado mal a su hijo (a), por lo que es necesario cortar con esa dependencia.
Es importante que el matrimonio platique los problemas que se tengan con las familias de origen, porque estos se van agravando con pequeños detalles, por lo que al tratarlos  la pareja puede encontrar una rápida solución y evitar que estos se vuelvan más grandes. Al realizar ésta ejercicio es importante que se haga “con amor, respeto y prudencia”, recordando que se trata de los familiares de nuestro cónyuge.
Pero no siempre es sí, hay casos en los que la madre o hermano se entrometen en el matrimonio, por lo que es necesario que el cónyuge hable con su familia de origen para que ponga un alto y les haga entender que nadie debe de meterse en su vida familiar a menos que él pida algún consejo, pero sobre todo recordar que su pareja es lo mas importante y la deben de respetar.
No debemos olvidar que uno está con la pareja que escogió y ambos decidieron estar juntos en las buenas y en las malas, por lo que no se debe de permitir que terceras personas destruyan su relación, procurando darse el espacio necesario.

Es difícil llevar adelante una relación cuando la familia política interfiere de manera negativa  causando problemas entre los cónyuges. En definitiva, la verdadera paternidad se demuestra en la capacidad de preparar a los hijos para que, llegado el momento de su adultez, sepan ser libres e independientes, y logren adquirir el arte de convertirse ellos mismos en educadores de las nuevas generaciones,
en ese momento los padres deberán demostrar qué tan buenos son para “dejarlos ir”.
Qué hacer para prevenir los conflictos con la familia política:
1.- No es recomendable  comentar a algún integrante de familia de origen los conflictos de pareja cuando se esta molesto.
2.- Es preferible recurrir a un amigo para buscar apoyo.
3.- No permitir criticas suegra-nuera o suegra-yerno y en el caso de haberlas no transmitirlas para evitar corajes.
4.- Propiciar situaciones de acercamiento entre las partes en conflicto.
5.- Hacer llegar los comentarios favorables de la suegra a la nuera y viceversa.
6.- Si la situación se torna difícil, se debe de hablar con cada una de las partes en conflicto, sin olvidar que ante todo se debe de preservar el vínculo del matrimonio.
Debemos de recordar que ante todo cualquier situación debe de resolverse con amor y con ello será menos probable lastimar a alguien; sobre todo a algún integrante de la familia política que finalmente es parte de la vida del cónyuge y complementara las raíces de los hijos de un matrimonio.

Dios les Bendiga.